Gimnasia llegó al Bosque con la tranquilidad de los últimos resultados en la Copa de la Liga Profesional, y con confianza recibió a River ante la presencia de miles de hinchas. Hizo el desgaste, manejó el partido, pero se quedó sin nada.
Con el gol tempranero de Cristian Tarragona, el Lobo se impuso rápido en el partido por la fecha 11 y jugó casi todo el partido con la ventaja. En el primer tiempo fue muy superior a su rival, pero en el complemento se fue quedando y lo pagó.
Desde el ingreso de Salomón Rondón, River encontró otra presencia en ofensiva y tras la participación del delantero en la jugada, Paulo Díaz marcó el empate. Minutos después, el venezolano se despachó con un golazo para poner el 2 a 1.
El partido comenzó disputado y muy dividido en la tarde platense, mientras que las primeras aproximaciones fueron para el Millonario, la primera llegada clara fue para el Tripero y terminó festejando.
Después de una recuperación alta, en el mediocampo, el equipo dirigido por Leonardo Madelón transicionó muy rápido y se instaló en el área rival con Ramírez, Tarragona y Abaldo. Luego de una serie de rebotes, y tras una buena atajada de Franco Armani, fue Cristian Tarragona quien apareció por el primer palo para romperle el arco al arquero y desatar el delirio del pueblo Albiazul.
Con la pelota en su poder, la visita fue paciente, buscó los espacios y rotó de izquierda a derecha constantemente para abrir caminos en el ataque y ante la marca del local, quien esperó, se agrupó y salió rápidamente de contra para buscar la segunda alegría en el tarde.
El plan del partido para el Lobo fue el mismo que en los últimos partidos, resguardarse en su campo, juntar líneas y esperar bien agrupado a su rival. Con salidas rápidas, con mucha participación de Saravia y De Blasis, mas la dinámica de Ramírez y Abaldo por las bandas, el Lobo fue una pesadilla en cada ataque para el Millonario.
El segundo tiempo entregó la misma fórmula en los primeros minutos, y eso obligó a Martín Demichelis a mover el banco de suplentes, realizando tres cambios a los 12 minutos del complemento. Por parte de Leonardo Madelón, la primera modificación fue obligada, ante la lesión de Germán Guiffrey, quien se fue entre lágrimas y fue reemplazado por Benjamín Domínguez.
Como sucedió en los últimos partidos, y después del gran desgaste físicio realizado en el primer tiempo, mediante la presión y juego de contra, el Lobo se fue quedando, retrocedió metros en su campo, perdió poder de fuero y el Millonario se animó.
Sin poder marcar la diferencia por abajo, y luego de toparse en reiteradas oportunidades ante la defensa Tripera, la visita intentó por arriba, y en una pelota detenida encontró el empate. Tras el corner que llegó desde la izquierda, Rondón se impuso por arriba, tras ganarle la posición al Pata Castro, y tras la respuesta de Tomás Durso, Nicolás Colidio la empujó y la pelota se desvió en Paulo Díaz, quien marcó el empate.
En una ráfaga, y tras una gran jugada individual, donde dominó, bancó y sacó un potente remate, todo en un metro cuadrado, Salomón Rondón silenció al Bosque con un golazo desde afuera del área y colocando la pelota en el ángulo.