Un 29 de septiembre de 1964, hace exactamente 56 años, Joaquín Lavado -más conocido como Quino- publicaba la primera tira de Mafalda, tal vez la más famosa de las historietas argentinas, la historieta que obtuvo fama mundial y que todavía hoy se sigue reeditando. La tira tiene una prehistoria increíble. En 1962, un amigo de Quino, Miguel Brascó, le propuso hacer una historieta que pudiera ser utilizada para promover de manera más o menos encubierta los electrodomésticos Mansfield, una línea que fabricaba la empresa Siam Di Tella. La idea era colocarla en algún diario de manera más o menos solapada, sin que las autoridades de los diarios se dieran demasiada cuenta, o al menos sin que se enojaran por el uso publicitario de la tira. Por supuesto, el proyecto no cuajó, pero Quino siguió trabajando entusiasmado con sus personajes. Y así fue como en 1964 la llevó a la revista Primera Plana, representativa de una clase media culta, inquieta, "progre". Era el lugar ideal para que florecieran las historias de esa niña con inquietudes existenciales y así lo entendió Julián Delgado, el director de la revista.
En 1965, Mafalda pegó el salto: de un semanario a un diario, de Primera Plana a El Mundo, y junto con El Mundo, en unos cuantos diarios del interior del país. De a poco, el universo de Mafalda -que había tomado su nombre de un personaje de la novela Dar la cara, de David Viñas- se fue ampliando. Y así aparecieron sus amiguitos: Manolito, Felipe, Susanita, Miguelito, Libertad. En 1966, Jorge Álvarez tuvo la sencilla idea de compilar las tiras en un libro. Fue un boom. Vinieron cinco volúmenes hasta que en 1970 Mafalda pasó a Ediciones de la Flor, que publicaría cinco volúmenes más. Ahora es parte del paisaje, pero entonces los de Mafalda fueron libros pioneros en ser vendidos en quioscos de diarios y revistas.